Mostrando entradas con la etiqueta Potencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Potencia. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2011

Filosofías del límite

Tras años de abstinencia, quisiera recuperar, aunque no sea más que como una eventualidad, este espacio, volver a la tarea de construir una stimmung, una disposición afectiva fundamental de espíritu alciónico, es decir, afirmativo, ligero. Frente al falso movimiento de lo abstracto, frente a la separación entre pensamiento y vida, el poder de los conceptos para afectar directamente a la vida, a las formas de vida, a los ritmos, a los gestos, a las visiones que nos configuran.

No existen conceptos simples, sino que unos remiten a otros, se relacionan entre sí y forman sistemas, no necesariamente abstractos, cerrados y muertos, sino también dinámicos, abiertos y creativos. Así, el concepto de límite en Deleuze resuena con otros conceptos, fundamentalmente con el concepto de potencia, de manera que no se tratará ya del límite como lo negativo, del concepto de límite que surge en relación con el concepto de ley o de forma, en las filosofías de la representación, sino, más bien, de un límite dinámico. El concepto de jerarquía, relacionado también con el concepto de potencia, no tendrá nada que ver con la jerarquía entendida como una especie de distribución social vertical injusta. Límite-Potencia-Jerarquía se interrelacionan de modo que

Hay una jerarquía que mide los seres según sus límites y según su grado de proximidad o alejamiento con respecto a un principio. Pero hay también una jerarquía que considera las cosas y los seres desde el punto de vista de la potencia: no se trata de grados de potencia considerados de forma absoluta, sino tan sólo de saber si un ser "salta" eventualmente, es decir, supera sus límites, yendo hasta el fin de lo que puede, cualquiera sea su grado. Se objetará que "hasta el fin" define todavía un límite. Pero el límite ya no designa aquí lo que mantiene la cosa bajo una ley, ni lo que la termina o separa, sino, por el contrario, aquello a partir de lo cual se despliega y despliega toda su potencia.
Gilles Deleuze, Diferencia y Repetición, pág 74.

viernes, 3 de abril de 2009

Imaginación

La imaginación es el poder liberador que el hombre tiene.

Ortega y Gasset


La facultad de la imaginación no ve sólo lo que es, sino también lo que puede ser. Se trata quizás de la categoría más esencial de un pensamiento político emancipador, de una voluntad de potencia común. Se trata, tras el final de la posmodernidad, de reivindicar la necesidad de ejercer una imaginación productiva (no una fantasía consoladora) frente al enarbolamiento de fantasmas paralizantes, porque esta parálisis será la que prepare el camino por el que regresarán los fantasmas. La memoria no nos libra de la acción, no podemos dejar que su función consista en bajar el telón de la historia y desmoralizarnos abocándonos a un conformismo chato y a una forma deficiente de ser. La imaginación provoca una cesura en el ser, en el estado de cosas positivo, pero, a diferencia de la fantasía, parte de una situación efectiva, explorando sus posibilidades. Extrae su potencial liberador no porque no reconozca ningún límite, sino porque parte del límite. Siendo, como somos, seres limitados, finitos, qué podemos hacer, y cómo. Digamos, con Kant, que, aunque la imaginación no puede encontrar nada positivo más allá de lo sensible a lo que agarrarse, aunque sea una representación negativa, expansiona el alma. Sin este núcleo excedente, tal como lo denomina Zizek, sólo contaríamos con la apelación reaccionaria a la fuerza de los hechos.

jueves, 12 de marzo de 2009

Talante alciónico

¡es el tedio! Él nos llena de llanto sin motivo,
y fumando su pipa, imagina cadalsos.
Tú conoces, lector, al delicado monstruo
-hipócrita lector-, mi semejante, ¡mi hermano!

Charles Baudelaire, Al lector, Las flores del mal


En el fondo de esta complicidad punk con el lector, que permite insultarle y que el insulto sea bien acogido, está la idea de una comunidad virtual que todo libro convoca, a la que se dirige como a un hermano, como a un semejante, de manera que el libro encuentra ahí su existencia propia, fuera de sí (por eso la desaparición de la forma-libro no será una catástrofe, no acabará con la comunidad lectora).

Ya sea una desolación rabiosa grunge o una alegría superficial pop, el delicado monstruo del tedio o el espíritu libre nietzscheano, la semejanza no se halla del lado de los atributos, sino de un modo de ser o de estar compartido, ni subjetivo ni objetivo, de una Stimmung.

Si el tedio nos descubre que estamos arrojados en nuestro ahí, irremediablemente, y la angustia revela la nada oculta tras nuestros atributos e identidades impuestas, el talante alciónico, caminando con pies ligeros, escuchará la potencia desnuda de esta nada y bailará sobre esta falta de fundamento, sobre este abismo, sin aferrarse desesperadamente a un sujeto metafísico que vuelva a poner el suelo bajo sus pies: ni certeza autoevidente del yo ni Dios como ente supremo.

martes, 10 de marzo de 2009

Preámbulo

Stimmung es un término que hace referencia a la disposición afectiva del Dasein, a un estado de ánimo o modo de encontrarse, por medio del cual éste se abre al mundo, o el mundo se le revela con una determinada tonalidad, con una determinada gama de posibilidades. Tiene un sentido ontológico y no meramente psicológico. Quizá incluso, y no en última instancia, un sentido político. No es una posesión exclusiva de un individuo autónomo. El individuo es una abstracción, la autonomía la moderna prisión metafísica. La Stimmung es, dicho con Heidegger, "un modo existencial fundamental".


El lugar de la Stimmung, podríamos decir, no está ni en la interioridad, ni en el mundo, sino en su límite.

Giorgio Agamben, La potencia del pensamiento


Como sabemos, el papel fundamental de esta apertura le corresponde a la angustia. A diferencia del miedo ante un ente determinado (un león, un conductor borracho, un skinhead) la angustia se caracteriza porque no tiene objeto. Se revela así la apertura misma, atravesada por esta negatividad esencial: el abismo, la noche del mundo.


Esta noche del mundo, esta nada vacía que lo contiene todo en su simplicidad abstracta, esta forma de la pura inquietud...

Hegel


¿De qué forma puede contenerlo todo esta nada? Quizá haya que acudir a la vieja categoría aristotélica y responder: de forma potencial. Lo potente, lo virtual, la posibilidad, es un modo de ser negativo, ya que no está en acto, y sin embargo es un modo de ser creativo y productivo.


Ningún predicado puede agotar nuestra potencia.
La incompletitud es el modo de ser de todo lo que se mantiene en contacto con la potencia, la forma de existencia de todo lo que está consagrado al devenir.

Tiqqun, Teoría del Bloom


Para Heidegger la existencia del hombre no precede a la esencia, sino que su esencia es la existencia. Si consideramos que la existencia del hombre está consagrada al devenir, en virtud de su potencia, la esencia no es nada parecido a un predicado que responda de una vez por todas qué es el hombre. La esencia del hombre no es la racionalidad.

La pregunta sería más bien qué pueden los hombres, de qué son capaces. La esencia se define, entonces, por la potencia.


¿Es posible metamorfosear la angustia en alegría alciónica? La alegría como ligereza, pero también como confrontación con la insoportable levedad del ser. Afirmación trágica de la existencia. Stimmung potencial, no realizada, intempestiva y combativa. Si la Stimmung que caracteriza nuestras sociedades dominadas por el Espectáculo, por la publicidad y la mercancía autoritaria, y por las democracias Biopolíticas y la Vigilancia total, hay que caracterizarla por el cinismo y la inseguridad, postular, aunque sea sólo a modo de experimento, o incluso de atrevimiento ingenuo, una Stimmung alciónica, alegre, potente, sin miedo, refractaria al control y a la dominación mercantil, puede quizá (y aún tenemos que mantenernos al acecho en este quizá) adquirir una dimensión política.


Esto no debe entenderse en el sentido de que seamos mágicamente libres, en función de nuestra voluntad, respecto a las condiciones y sujeciones sociales, que mientras podamos imaginarnos como libres la opresión desaparecerá, diluyéndose como una apariencia fantasmal. Esta concepción de la libertad, basada en una metafísica del sujeto, de un sujeto desligado de su entorno y de los otros, es ideológica: se oculta a sí misma su sujeción, la interioriza, aprende a amar al Gran Hermano. Esta posibilidad, nebulosa y desdibujada aún, más bien hay que entenderla como una disposición de ánimo que se niega a dejarse sujetar e identificar con los afectos tristes que producen los mecanismos de poder y disminuyen nuestra potencia, nuestra capacidad de obrar.

Devenir activo frente a las fuerzas reactivas.
Devenir máquina de guerra.
Danzar.

La gran salud como cuidado de sí, estética de la existencia y no efecto del poder biopolítico, poder que se ha vuelto productivo y dice: sé tú mismo (eslogan posmoderno del consumo) y goza (ya no somos represivos). El ser-en-el-supermercado como espectador terminal se contempla a sí mismo con distancia y extrañamiento, cosa entre las cosas, sustituible y abstracto. Cada vez más cargado y más vacío, cada vez más necesitado de un gesto liberador, que aligere la carga y habite el vacío.


Ir hasta el fin de las posibilidades que mi situación contiene

Tiqqun, Teoría del Bloom


No se trata de oponer lo que debe ser a lo que es, sino de señalar que lo que es y lo que puede ser son inseparables. La potencia admite una variación de grados. Algo es más intenso -es más lo que es, por así decir- cuanto mejor realiza lo que puede, cuando se propone ir hasta el fin de las posibilidades que contiene. Desde esta perspectiva hay que entender afirmaciones como "esto no es literatura" o "esto no es música", referidas a productos que son considerados como tales. Se esté o no de acuerdo con dichos juicios, su sentido es, para quien los emite, que no despliegan la plenitud de la esencia de la literatura o de la música, o que lo hacen en un grado muy bajo. El ser queda así ligado a la potencia, no simplemente considerado en su positividad, en su factum brutum.